La lectoescritura en la etapa preescolar
¿Los niños deben aprender a leer y escribir lo antes posible?
A lo largo de la historia, la enseñanza de la lectura y
escritura ha sido un tema polémico entre padres de familia de estudiantes de
nivel inicial; quienes enfatizan que los niños y niñas deben culminar la etapa
preescolar leyendo y escribiendo. Con respecto a esta afirmación, por otra
parte, los docentes han tenido el compromiso de sensibilizar a los padres de
familia, dándoles a conocer más a fondo acerca del desarrollo de los niños de
acuerdo a la edad en la que se encuentran y fomentando, de esta manera, la
importancia por respetar los ritmos y etapas de aprendizaje.
Los
padres de familia al querer apresurar a que sus niños logren leer y escribir
pueden estar saltando etapas significativas, perdiendo tiempo valioso, presionando
a sus niños y creando frustración en ellos, en lugar de propiciar espacios de
aprendizaje y exploración para los que sí están preparados y deben realizar
según su etapa de desarrollo. Muchas veces tanto padres de familia como
apoderados, desconocen cuáles son las bases que debe formar todo ser humano en
sus primeros años de vida y las habilidades en las que debe trabajar para
lograr adquirir de forma idónea los procesos de lectoescritura. Por ello, la
importancia de dar a conocer a través del presente trabajo, las bases
fundamentales que debe desarrollar toda persona antes de llegar a realizar la lectura
y escritura.
Como punto de partida desarrollaremos la concepción de
las bases neurológicas relacionadas al lenguaje, la lectura y escritura; con el
objetivo de tener una mayor comprensión a lo largo del presente ensayo. Así
mismo se dará una breve explicación sobre la localización del órgano del
lenguaje en nuestro cerebro, que nos permite a los seres humanos comunicarnos y
que nos diferencia de otros seres vivos. De esta manera conoceremos acerca del
funcionamiento del cerebro y cómo es que interviene tanto en el proceso de
lectura, como en el de escritura. Lo que nos lleva a realizarnos la siguiente
pregunta:
¿Cómo
saber si mi niño o niña está listo para escribir y/o leer?
Para
responder a la pregunta realizada es necesario comprender primero sobre las
bases neurológicas del sistema del lenguaje humano, las estructuras que la
conforman y su funcionamiento. El cerebro humano está capacitado para la
adquisición del lenguaje desde el nacimiento, cuenta con estructuras cerebrales
con localizaciones bien establecidas; las áreas cerebrales del lenguaje
conocidas con más antigüedad son: el área de Broca y de Wernicke, las cuales se
encargan de la producción del lenguaje y comprensión de palabras
respectivamente. Sin embargo, en los últimos años, con ayuda de nuevas
tecnologías, se ha hallado que el área de Broca no se involucra únicamente en
los aspectos sintácticos y gramaticales del lenguaje, sino que además participa
de algunos procesos semánticos, de memoria a corto plazo a su vez ejerce
función importante en casos de alta demanda de procesamiento del lenguaje.
Tanto el área de Broca como el de Wernicke se encuentran en el hemisferio
izquierdo del cerebro, por esta razón se concluye que es donde se da el
procesamiento del lenguaje, no obstante, para el funcionamiento total y
flexible del sistema del lenguaje oral incluye tanto el hemisferio izquierdo
como el derecho.
Siguiendo
esta línea, Caiceo (2016) señala que el desarrollo del lenguaje se va dando a
lo largo de la vida y el proceso de maduración de este va variar en cada
persona, lo que quiere decir que no hay una edad definida en la que los niños
se encuentren listos para aprender a leer y escribir. Debido a la propiedad de
neuroplasticidad, el cerebro es influenciado por factores ambientales en las
que docentes y padres de familia tienen la responsabilidad de brindar
experiencias de aprendizaje para estimular el desarrollo del lenguaje del niño.
Es muy común observar diferencias en la expresión del lenguaje oral en niños de
la misma edad; estas diferencias suelen darse porque hay niños que no han
tenido una correcta estimulación y requieren más tiempo para procesar y
expresar lo que entienden y saben.
Por esta
razón en mi opinión, es fundamental el progreso del lenguaje oral en el
desarrollo de todo ser humano ya que le va permitir comunicarse con sus pares y
otras personas; es a través de ella que se facilita el aprendizaje de la
lectura y escritura. Mientras un niño tenga más enriquecido su vocabulario, podrá
adquirir la lectura con más rapidez ya que se le hará posible reconocer
palabras escritas, asociarlas con representaciones y comprenderlas con más
facilidad. La lectura y escritura son dos procesos distintos que van juntos, es
decir son procesos complementarios; en la lectura las letras se transforman a
fonemas, y en el caso de la escritura los fonemas cambian a letras.
A
diferencia del aprendizaje del lenguaje oral que es una habilidad innata, el
aprendizaje de la lectura no es un proceso natural, es de invención cultural
por esa razón se requiere de un mayor esfuerzo y tiempo para lograrlo, ya que
debe combinar dos habilidades innatas de nuestro cerebro que son la visión y el
lenguaje. Según Gabrieli (2010), la maduración de las áreas vinculadas al aprendizaje
de la lectura, evolucionan progresivamente comenzando con una especialización
del hemisferio izquierdo al asociar los símbolos visuales (letras) con los
sonidos que le corresponde, a mayor practica se hará de forma más automática.
Por otra
parte, el aprendizaje de la escritura parte de las estructuras visuales; para
Cassany (1998), “significa mucho más que conocer el abecedario, saber «juntar
letras» o firmar el documento de identidad. Quiere decir ser capaz de expresar
información de forma coherente y correcta para que la entiendan otras
personas.” Lo que significa que es un proceso que necesita de una buena base
para poder desarrollarse debido a su complejidad. Mientras el resultado del
proceso de lectura es la pronunciación de la palabra, el de la escritura es la
forma visual de la palabra. El deletreo de una palabra, operación básica de la
escritura, empieza por la pronunciación en la parte frontal del cerebro para
luego acceder a la forma visual de la palabra con sus componentes, letras o
grafemas, en la parte posterior.
Personalmente
considero que, por lo mencionado anteriormente, los estudiantes de educación
inicial no se encuentran en una etapa en la que deban aprender a leer y
escribir ya que son procesos muy complejos para los que no todos los niños se
encuentras listos a los 5 o 6 años de edad, por el contrario, es justamente en
este periodo que se crean las bases sólidas que les va permitir la adquisición
de estos procesos. Es así que Braslavsky (1999), precisa que previo al aprendizaje
de la lectura y escritura, los niños deben desarrollar habilidades motrices y
cognitivas. Coincido con su postura, ya que los niños desarrollan habilidades
motrices como: dominio de su lateralidad, control de su fuerza, comprensión de
nociones espaciales (arriba, abajo, derecha, izquierda) e independización de
cada parte de su cuerpo que va posibilitar posteriormente la coordinación
óculo-manual que es fundamental en el proceso de lectoescritura; así como
habilidades cognitivas mediante actividades lúdicas de relaciones, comparación,
percepción visual y auditiva, conciencia fonológica, asociación y expresión
verbal hasta lograr una madurez escolar. Lo que indica que, si a los
estudiantes no se les brinda la oportunidad de desarrollar tanto habilidades
motrices como cognitivas, tendrán una gran probable que más adelante tengan
dificultad de apropiarse de forma natural de la lectoescritura.
A su vez,
el Centro de Aprendizaje Temprano: Taula (2020) a través de imágenes
radiográficas, realizó una comparación entre la mano de un niño en etapa
preescolar y la de un niño de 7 años; en las cuales se puede evidenciar que la
mano de un niño en etapa preescolar aún se encuentra en desarrollo y los huesos
de los dedos aún no se encuentran preparados para coger correctamente un lápiz,
lo que explica porque muchos niños evidencian esta dificultad al momento de
intentar escribir de manera forzada. Es así que, en lugar de forzar la
escritura en nuestros niños, debemos presentarle situaciones en la que a través
de sus sentidos pueda explorar y estimular su motricidad fina para que más
adelante pueda sentirse listo y surja su interés de manera autónoma.
Por esta
razón es necesario conocer algunas deficiencias y dificultades que pueden
generarse en niños que no han formado bases sólidas para el aprendizaje lectura
y escritura, pueden manifestarse como consecuencia de una mala estimulación
previa al aprendizaje de estos dos grandes procesos como la dificultad para
realizar las letras en una orientación correcta (que vaya de derecha a
izquierda), no respeta los márgenes esto debido a que no se trabajó debidamente
la motricidad gruesa como punto de partida, confusión al relacionar letras con
los sonidos correspondientes, agarre inadecuado del lápiz y tensión muscular
excesiva en la mano debido a una escasa estimulación en la motricidad fina en
etapa preescolar.
A modo de
conclusión, tanto docentes como padres de familia debemos centrarnos en
brindarles a nuestros niños y niñas espacios y recursos que pueda crearle bases
sólidas según la etapa de desarrollo en la que se encuentran, dejando de lado
la competencia absurda que suele observarse en padres de familia quienes se
enorgullecen que sus niños sepan leer y escribir a muy corta edad, muchas veces
haciéndolos sentir obligados a sus hijos a aprenderlo y en otros creando
frustraciones al no poder leer y escribir antes de culminar el nivel inicial,
por esta razón es entendible la preocupación de los docentes quienes también se
sienten presionados por los padres y en el caso de los colegios privados
también por los directores quienes al ver la educación como un negocio, ofrecen
a los padres de familia que sus estudiantes culminen el nivel inicial ya
adquiriendo el aprendizaje de la lectura y escritura, reforzando estas ganas
apresuradas que tienes los padres de familia.
Por otra
parte, ha sido muy beneficioso conocer la forma en la que funciona el cerebro
para la adquisición del lenguaje el cual es innato, ya que las personas nacemos
con las áreas específicas para poder adquirirlo progresivamente sin dificultad
desde los primeros años de vida hasta la adultez ya que así hemos podido
observar que el aprendizaje de la lectura y escritura se dan de una manera muy
diferente ya que debe combinar habilidades naturales y debe activar otras áreas
para su aprendizaje que será más difícil de obtener a diferencia del
aprendizaje únicamente de la lectura.
Es así que a través de la comparación de radiografías entre la mano de un niño listo para realizar el proceso de escritura y un niño de preescolar, se evidencia que para lograr este proceso no sólo es posible que el funcionamiento neuronal aún no se encuentre listo sino que tampoco se ha logrado terminar de desarrollar los huesos de la mano que harán posible un correcto agarre del lápiz.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Caceico,
H. (2016). Neuroeducación. Una propuesta
educativa en el aula de clase. Bogotá: Ediciones de la U.
Casanny, D. (1998) La
arquitectura de la frase: La cocina de la escritura. Barcelona: Lumen, pp. 94 -120.
Gabrieli, J. (2010). The reading brain. In Mind, Brain, and
Education: Neuroscience implications for the classroom. USA: Solution Tree Press.
Braslavsky,
C. (1999). Bases, orientaciones y
criterios para el desarrollo de programas de formación de profesores.
Taula,
F. (11 de Octubre de 2020). Tiny Stars: where every child shine. Recuperado de: https://tinystars.school.nz/2020/10/11/hand-development-in-children/

Comentarios
Publicar un comentario